Inmortales, inmortales, lo que se dice inmortales son unas pocas cactus (y yo) y este parece ser uno de ellos. Tiene un par de características que lo hacen muy interesante para el aficionado tosco y descuidado (que ustedes tienen delante, bueno, detrás, digo detrás de la pantalla esta y de los cables y los kilómetros [o no]). La primera ya le he dicho, es su inmortalidad. La segunda es que es fácilmente identificable y que sobre su nombre ¡hay unanimidad! ¡Albricias! Echinocactus grusonii.
Echinocactus grusonii
La ficha del Echinocactus grusonii
Le he dado mucho espacio a las raíces de esta planta teniendo en cuenta que es de lento crecimiento. Pero en los libros y en los sitios especializados dice que se pone muy grande, más de un metro (¿hasta dos?) de diámetro. Tarda mucho en florecer y si está en un tiesto aun más (suponiendo que lo haga), hasta 40 años. Este mío ya tendrá 4 o 5 años, así que ya le queda menos. La verdad es que se hacen esperar mucho, y luego no son muy espectaculares. Pero salen en corona, y eso sí gusta. Ellos lo saben.
Con un poco de paciencia y fidelidad, a este ejemplar le veréis las flores aquí... (o no). Aparte de esto lo tengo al sol todo el año. Ni siquiera en verano y faltándole agua parece resentirse. Por supuesto la tierra es de buen drenaje.
- Oriundos de México.
- Otros nombres: cactus de barril, asiento de suegra, bola de oro...
Aquí tenéis una foto de un ejemplar más grande de este cactus pero menos bonito de un parque de por ahí (las ruinas de Itálica).

E. grusonii adulto